¿Tatequieto a los contratos “corbata” en el Congreso?

El Consejo de Estado despojó de su investidura al representante Hernán Gustavo Estupiñán por certificar el cumplimiento de funciones de un miembro de su unidad de trabajo legislativo (UTL), cuando, para el tribunal, no fue de esa manera. Así funcionan los contratos con los que se gana dinero sin hacer nada.

Un fallo de primera instancia del Consejo de Estado decretó la pérdida de investidura del representante a la Cámara por Nariño, Hernán Gustavo Estupiñán, del Partido Liberal. Las razones de la decisión judicial se sostienen en que, según el tribunal, el congresista no vigiló que un miembro de su unidad de trabajo legislativo (UTL) cumpliera con las funciones que habían sido asignadas, aún así acreditó su cumplimiento y, en consecuencia, propició la indebida destinación de recursos públicos

Es casi un hecho que el fallo será apelado, sin embargo, lo decidido por el Consejo de Estado podría ser el primer paso para darle un tatequieto a un viejo modelo que funciona en el Congreso de la República y en varias entidades del Estado: las denominadas “corbatas”.

El término es muy utilizado en los círculos legislativos para referirse, en pocas palabras, a los contratos que son entregados a ciertas personas para pagar favores políticos. Por supuesto, es una práctica oculta, que es muy difícil de demostrar, pero que ocurre. Tiene que ver con personas vinculadas a las entidades y que devengan sueldos pagados con dineros públicos, aunque, en realidad, no cumplen con ninguna función.

Varias voces del Congreso de la República coinciden en que esta figura fraudulenta, que puede convertirse en una indebida destinación de dineros públicos, como señala el Consejo de Estado, tiene dos atributos: que no tiene ejercicio de funciones, es decir, gente que gana plata sin trabajar, y el origen del nombramiento tiene razones políticas, electorales o empresariales. Un congresista, incluso, hace una aclaración: “Es distinto contratar a una persona de origen político o por recomendación, pero que cumple con las funciones de su cargo, a entregar un contrato a alguien que gana sueldo, pero no tiene ningún tipo de responsabilidad”.

“Existen en cantidades inmensas. Es gente que no hace absolutamente nada, que ni siquiera va a Congreso. Y eso que hizo Estupiñán, de estar firmando cosas de las que no tiene certeza, incluso en contradicción a lo que decían sus mismos subalternos, fue desacertado”, comentó otra fuente en el Congreso que pidió reserva de su nombre.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *