La independencia, una batalla que no termina

Hace 200 años, el 7 de agosto de 1819, el Ejército Libertador, comandado por Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, derrotó a las tropas realistas en la batalla del puente de Boyacá. Ese hito selló, según la historia oficial, la independencia de la Nación y el nacimiento de la República. Sin embargo, la victoria dejó un legado en el país que tiene materias pendientes en el camino de consolidar la nacionalidad.
La guerra de independencia dejó unos efectos profundos. El primero, en la dimensión ideológica: suprimir la soberanía de la Corona española significó apostar por la modernidad política; la élite tuvo que crear de cero nuevas instituciones y reconocer actores, como los políticos profesionales, que no existían antes de 1810. Convertir a los súbditos en ciudadanos planteó un desafío mayúsculo que comenzó desde la Constitución de Cúcuta, en 1821.

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